Guerrero tampoco ratifica su declaración de tres días ante la jueza Alaya

EUROPA PRESS

  • El principal acusado en los ERE vuelve a argumentar “presión mediática y policial”.
  • La octava sesión del juicio hace estallar al secretario judicial: “Tengo derecho a parar, no soy una máquina”.
  • Guerrero recula y deja de señalar a sus superiores en la Junta.

El ex director general de Trabajo de la Junta Francisco Javier Guerrero, cuyo interrogatorio ha continuado este martes, ha reiterado que no ratifica la declaración que prestó a principios de marzo de 2012 durante tres días ante la jueza instructora Mercedes Alaya, que abrió la investigación por los expedientes de regulación de empleo (ERE), en concreto la parte correspondiente al último día, el 9 de marzo.

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Sevilla ha vivido este martes la octava sesión del juicio a los 22 ex altos cargos de la Junta, entre ellos los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, por el procedimiento específico por el que se concedían las ayudas sociolaborales de los expedientes de regulación de empleo (ERE) fraudulentos por el Gobierno andaluz.

Guerrero, tras la lectura por parte del secretario del tribunal de la última parte de la primera declaración que prestó ante Mercedes Alaya, ha vuelto a manifestar, como ya hiciera este pasado lunes, que no ratifica por “la presión mediática y policial” que padecía entonces para que declarara.

La declaración ante Alaya

Durante la misma, Guerrero fue preguntado por los expedientes relativos a las ayudas sociolaborales a las empresas Santana, Acyco, Río Grande, Surcolor, Aglomerados Morell o a las empresas de su exchófer, Juan Francisco Trujillo.

Además, también reconoció que el expresidente de la Junta Manuel Chaves, la exconsejera dela Presidencia Mar Moreno y el exconsejero de Empleo José Antonio Viera “sabían y tenían que saber como se trabajaba allí”, en referencia a la Dirección General de Trabajo.

Entonces la magistrada le pidió que pusiera “nombres y apellidos” a las personas que, según dijo Guerrero un día antes, “están intentando salvar su honorabilidad atacándole a él”, y Guerrero citó a Chaves, “que dice que no me conoce de nada”, a Moreno, que “me pone a caer de un burro cada vez que puede”, y a Viera, que “va diciendo por ahí que soy un indeseable”.

Además, indicó que desde que saltó la investigación de los ERE nadie de la Junta se puso en contacto con él ni recibió presiones, salvo las manifestaciones de algunos dirigentes socialistas, como el presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, quien lo llamó “cocainómano, putero y alcohólico”, manifestaciones que, según Guerrero, “lo humillaron y denigraron”. Tampoco recibió apoyo alguno de éstos.

Ante la pregunta de la jueza Alaya sobre las ayudas a las empresas de Trujillo, Guerrero explicó que “nunca” se metió en el accionariado de las sociedades a las que ayudaba y que no sabía que su exchófer era socio de algunas de las empresas de la Sierra Norte que recibieron ayudas sociolaborales, junto a conocidos suyos. “Este señor contó por su localidad lo que había escuchado que ocurría en la Dirección General de Trabajo”, afirmó Guerrero en relación a Trujillo y su conocimiento de las ayudas a empresas.

Sobre su relación con Trujillo, Guerrero declaró ante Alaya que “lo trataba mejor que a un hijo”, antes de negar que fuera un cocainómano, pues “un cocainómano no tendría la capacidad mental del declarante”, dijo. “No sabe donde se compra. Solo me gusta el Malboro y el Beefeater con tónica en el postre“, manifestó el ex director general, quien apuntó a una “revancha personal” de Trujillo o a que “alguien pudiera estar interesado en echar más mierda sobre él” como motivos para que el exchófer dijera que destinó una de las ayudas recibidas a comprar cocaína “para su jefe y para él”, mientras que también dedicó parte del dinero a “ir de fiestas y copas”.

En este sentido, Guerrero afirmó que no era alcohólico, solo tomaba un gin tonic al día. En esta declaración, manifestó que su nómina era su único ingreso durante los nueve años que trabajó para la Junta, que dispuso para él un piso en Sevilla, pues su vivienda estaba en El Pedroso, de donde fue alcalde. Además, aseguró que estaba “tranquilo porque había contado todo lo que había vivido”.

“No soy una máquina”

La lectura del acta de la declaración de Guerrero ante Alaya ha provocado que el secretario del tribunal, encargado de dar lectura al mismo, mostrara su rechazo a continuar con las preguntas que el ex director general no respondió acogiéndose en su día a su derecho a no declarar.

“No soy una máquina. Tengo derecho a parar y beber agua“, ha manifestado Castro, que incluso ha indicado que la lectura de estas preguntas no tienen nada que ver con la declaración de Guerrero, pues “no está dando fe de nada”. El secretario del tribunal ha solicitado la presencia de una auxiliar para que continuará con la lectura, pues el tribunal ha señalado que la lectura del acta completa es lo acordado.

Tras la conclusión de la lectura de la declaración ante Alaya, se ha procedido a un receso y la sesión continuará con el visionado del vídeo de la declaración de Guerrero ante la jueza de Instrucción número 6 de Sevilla, María Núñez Bolaños, el 21 de octubre de 2015.

Via:: https://www.20minutos.es/noticia/3260743/0/guerrero-tampoco-ratifica-declaracion-tres-dias-jueza-alaya/

      

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