El final de Mariano Rajoy

Puede que Mariano Rajoy aún no lo sepa, pero lo que ha ocurrido hoy en el Parlamento es su final, incluso si el pronto expresidente del Gobierno sigue fiel a su máxima más famosa, la que le dijo a la mujer de Bárcenas: “La vida es resistir”. Tal vez lo intente otra vez, pero esta vez ya no depende de él. Haga lo que haga, Rajoy no tiene una salida que evite en poco tiempo su final.

Tal vez recapacite y, antes de que se produzca la votación, haga caso a las muchas voces en la derecha que le piden dimitir para que el PP –que no él– intente mantener el Gobierno. Es dudoso que lo haga, no solo por la contundencia del desmentido al respecto que ha ofrecido María Dolores de Cospedal. No lo hará porque nadie puede obligarle. No lo hará porque no quiere hacerlo. Y no lo hará porque lo dicho por la ministra de Defensa es probablemente la verdad: el PP no cuenta hoy con los apoyos suficientes en la cámara para garantizar una nueva investidura. Nunca los tuvo, en realidad. Rajoy resistió al fin de su mayoría absoluta por la enorme división de los partidos de la oposición y por la vergonzosa rendición del PSOE de la gestora con su abstención ante el chantaje de una nueva repetición electoral. Salvo sorpresa, Pedro Sánchez sacará la moción de investidura con 180 votos a favor. Irónicamente, son diez votos más de los 170 que logró en su investidura Mariano Rajoy.

Tal vez Rajoy este buscando otra salida y por eso no dimite: resistir desde la oposición e incluso intentar repetir como candidato, buscando en las urnas una nueva absolución. Es difícil que lo logre, incluso en un partido tan caudillista como el PP. Con su caída, se van al paro unos 2.000 altos cargos –que, sin duda, se van a tomar este cambio bastante mal–. La guerra interna en el PP va a ser brutal; sirva de ejemplo los navajazos que se están dando en el partido de Madrid, y eso que aún mantiene el Gobierno regional. La imagen de Rajoy está achicharrada. Y desde la oposición, esta vez, es muy dudoso que Rajoy pueda aguantar.

La moción de censura ha triunfado por una razón: la corrupción. Su corrupción. Que sí pasa factura, por mucho que se dijese que no. La sentencia de la Gürtel es tan clara que de poco han servido las mentiras con las que el PP la ha querido tapar. Ni siquiera el PNV, y su pragmatismo habitual, podía quedar retratado como el partido que permitía resistir a M. Rajoy.

La tarde de su jueves más negro, el del hundimiento, Rajoy la pasó en un búnker peculiar. En un lujoso restaurante de Madrid, en el que se atrincheró con sus más cercanos desde las dos de la tarde hasta las diez de la noche; comida-merienda-cena. Mientras el PNV sentenciaba su caída, en su escaño, en el Congreso, solo había un bolso: el de Soraya Sáenz de Santamaría. Muchos de los diputados del Partido Popular no olvidarán lo simbólico de este final. “El partido se hunde y al jefe le da igual”, decían en los pasillos del Parlamento. Huérfanos de un líder político que siempre puso sus intereses personales por encima de todo lo demás.

Rajoy tiene muchos caminos pero hoy todos le conducen al mismo final. Haga lo que haga es historia, y a la historia, más pronto que tarde, pasará.

Via:: https://www.eldiario.es/escolar/final-Mariano-Rajoy_6_777332303.html

      

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